Ray Ban Sol Graduadas

La última ocurrencia del trío calavera de la ficción patria ha sidoBienvenidos al Lolita, una serie que lo está petando en audiencia y que es un auténtico despropósito en todas y cada una de sus escenas. Por la simple razón de que nos están volviendo a colar la historia de siempre. El mismo producto aburrido, grosero (que no transgresor, que esos molan), y absurdo al que nos tienen acostumbrados en Telecinco y Antena 3..

“En mi libro no propongo dejar de crecer y dar marcha atrás”, advierte Jackson (en una próxima entrega hablaremos del “decrecimiento”). “Lo que recomiendo es una serie de cambios para avanzar hacia otro modelo macroeconómico, que no esté basado en la persecución del crecimiento a toda costa, sino en la busca de un nuevo equilibrio. La nueva meta sería la estabilidad: económica, financiera, social y ecológica”..

‘La gozadera’ es ese alegre tema salsero, interpretado por Gente de Zona y Marc Anthony, capaz de taladrar el cerebro de cualquier mortal durante d semanas e incluso meses con la persistencia de un martillo neum No es una canci pegadiza, ni tampoco lo siguiente. Es lo de m all de los l humanamente soportables. Una vez que la has escuchado un par de veces quedas atrapado en un infinito bucle mental que a medida que se repite y repite va dejando de ser gozadera para transformarse en sufridera..

Biografía, palmarés, estadísticas: Dikembe Mutombo Mpolondo Mukamba Jean Jacques Wamutombo nació en Kinshasha, República del Congo, el 25 de junio de 1966. Debutó en la NBA en 1991 en los Nuggets, donde estuvo cuatro aos. En 1996 llegó a los Atlanta Hawks, donde estuvo otros cinco aos.

Historia de amor entre un vampiro y una humana. Bella Swan (Kristen Stewart) siempre fue una chica algo diferente, sin seguir las tendencias del resto de las chicas de su instituto de Phoenix. Cuando su madre se vuelve a casar, manda a Bella a vivir con su padre, a la pequea y lluviosa ciudad.

Pero el tipo siguió con el acoso. “Si no eres para mí, no serás para nadie”. La misma frase necia, siniestra y manida con que tantos cientos de descerebrados anticipan su voluntad de tomar en sus manos lo que menos puede pertenecerles: la vida de otro ser humano, invocando el solo y estrafalario título consistente en que el ser humano en cuestión tuviera la imprudencia, por las razones o sinrazones que fueran, de no ignorarlos cuando sus respectivos caminos se cruzaron.

Días después volví al colegio y el interés por los chicos iba aumentando, pero nadie podía saber. Ya de por sí me hacían bullying, no me quiero imaginar lo que me hubieran hecho si se enteraban de este secreto. Como dice la canción de Arjona: “Que no sepan los chicos en la escuela, que se le van los ojos en gimnasia”, o en mi caso en el recreo..

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